El nombre Crucificados de María expresa nuestro deseo de vivir unidos a Cristo Crucificado, siguiendo el ejemplo de la Santísima Virgen María, que permaneció fiel al pie de la Cruz. Inspirados por ese amor, queremos servir a la Iglesia y a quienes más sufren, transformando el dolor en esperanza, la caridad en acción y la fe en obras de misericordia.
Espiritualidad profunda: una obra claramente católica y de fuerte identidad.
Sacrificio y entrega: la palabra crucificados evoca la disposición a cargar la cruz con Cristo y a servir con amor, incluso en medio del sufrimiento.
Devoción mariana: "de María" sugiere que esa entrega se vive bajo el amparo y el ejemplo de la Virgen María.
Misericordia: me hace pensar en acompañar a quienes sufren, están enfermos, son pobres o viven situaciones difíciles.
El emblema de la Fundación Crucificados de María refleja la espiritualidad y la misión que inspiran cada una de nuestras obras. Cada uno de sus elementos posee un profundo significado, recordándonos el llamado de Dios al amor, la misericordia y el servicio.
La cruz ocupa el lugar central de nuestro emblema porque representa el sacrificio redentor de Jesucristo. En ella se manifestó el amor infinito de Dios por la humanidad y, desde el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, nació la misión evangelizadora de la Santa Madre Iglesia.
Para nuestra Fundación, la cruz es el signo de la entrega, la esperanza y la salvación, e inspira nuestro compromiso de servir a Cristo presente en los más necesitados.
El corazón simboliza el amor infinito y la misericordia del Padre Celestial, fuente de toda caridad y de toda obra de bien.
Nos recuerda que cada acción realizada por la Fundación debe brotar de un corazón lleno de compasión, dispuesto a amar, servir y acoger a todos, especialmente a quienes viven el sufrimiento, la pobreza o el abandono.
La corona representa a la Santísima Virgen María, Reina del Cielo y Madre de la Iglesia.
Bajo su protección maternal ponemos toda nuestra misión, confiando en su intercesión para que cada proyecto y cada obra de misericordia sean realizados conforme a la voluntad de Dios.
Las tres gotas de sangre representan el sacrificio redentor de Cristo y evocan el misterio de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Son un recordatorio de que nuestra misión nace del amor de Dios y encuentra su fuerza en la comunión con la Trinidad, fuente de vida, misericordia y esperanza.
El laurel que rodea el emblema simboliza la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, así como la perseverancia de quienes permanecen fieles al Evangelio.
También representa el llamado a vivir una vida de santidad, servicio y fidelidad a la misión que Dios ha confiado a la Fundación.
La Fundación cuenta con un Capellán y un Director Espiritual, quienes acompañan y orientan su misión desde la fe católica. Su presencia fortalece el compromiso de la institución con los valores del Evangelio y asegura que todas sus acciones se desarrollen en plena comunión con la Iglesia Católica.
El Capellán de la Fundación es el Padre Albino, sacerdote que brinda acompañamiento espiritual, celebra los sacramentos y vela por la identidad católica de la obra. Actualmente desarrolla su ministerio desde el Hogar San José, ubicado en la comuna de Las Condes, Santiago.
El Director Espiritual es el Hermano Efraín, Superior en Chile de la Fraternidad Casa de Asís. Desde este servicio ofrece orientación y formación espiritual, apoyando el crecimiento humano y cristiano de la Fundación. Junto a su fraternidad, desarrolla su labor en la calle Tupungato 5767, comuna de Conchalí, Santiago.
La Fundación Crucificados de María nace con la misión de servir a Dios y al prójimo a través de la Santa Madre Iglesia Católica, haciendo presente el amor de Cristo en quienes más lo necesitan.
Nuestra vocación es vivir las obras de misericordia, llevando ayuda material y esperanza al que tiene hambre, al que tiene sed, al que sufre el frío, al enfermo, al humillado, al olvidado y a toda persona que necesita el consuelo y el amor de Dios.
Inspirados por Dios Uno y Trino y bajo la protección de la Santísima Virgen María, trabajamos para apoyar la misión evangelizadora y caritativa de la Iglesia Católica en todo Chile.
Colaboramos con parroquias, comunidades religiosas, congregaciones y obras de la Iglesia mediante la construcción y reparación de templos, capillas de adoración, casas de acogida y otros proyectos que permitan fortalecer la vida espiritual y atender las necesidades materiales de las comunidades, especialmente de aquellas más vulnerables.
Nuestro compromiso es actuar con total transparencia, destinando íntegramente los recursos recaudados a las obras y proyectos que la Fundación impulse para el servicio de la Iglesia y de quienes más necesitan ayuda.
Queremos ser un puente entre las personas de buena voluntad que desean colaborar y las obras que requieren apoyo, ofreciendo una forma segura, responsable y confiable de contribuir al crecimiento de la misión de la Iglesia Católica en Chile.
Con la ayuda de Dios y la generosidad de muchas personas, buscamos construir un país donde la fe se traduzca en acciones concretas de amor, servicio y esperanza.
Los miembros de la Fundación Crucificados de María están llamados a vivir su servicio como una auténtica vocación cristiana. Más que colaborar en una organización, participan de una misión al servicio de Dios, de la Iglesia y del prójimo.
Por ello, quienes formen parte de la Fundación procurarán vivir una vida de fe coherente con las enseñanzas de la Iglesia Católica, buscando siempre crecer en la gracia de Dios y en la santidad.
Los miembros procurará (¹) Solo socios empresa Santísima Trinidad y alta dirección de la Fundación crusificados de María:
Vivir en estado de gracia, recurriendo con frecuencia al Sacramento de la Reconciliación.
Participar con fidelidad en la Santa Eucaristía, especialmente los domingos y fiestas de precepto.
La Fundación fomenta recibir la Sagrada Comunión con el mayor respeto y reverencia, valorando especialmente la tradición de recibir al Señor de rodillas y en la boca, conforme a las disposiciones de la Iglesia y a la legítima libertad de los fieles.
Consagrarse al Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María.
Rezar diariamente el Santo Rosario y la Coronilla de la Divina Misericordia.
Dedicar, al menos una vez por semana, una hora de adoración al Santísimo Sacramento.
Participar en la Santa Misa mensual organizada por la Fundación.
Asistir a un retiro espiritual anual que fortalezca su vida de fe y su compromiso con la misión.
Nuestra Fundación tiene como inspiración la infinita misericordia de Dios. Por ello, cada miembro está llamado a reflejar el amor de Cristo mediante una vida de oración, humildad, servicio, caridad y fidelidad al Evangelio.
Servimos a los más necesitados convencidos de que toda obra de misericordia es un encuentro con Cristo presente en el hermano.
Los miembros de la Fundación se comprometen a vivir en comunión con la doctrina, la moral y las enseñanzas de la Iglesia Católica.
Los miembros de la Fundación y de la Empresa no deben participar en: Masonería, Halloween, tarot, en brujería, esoterismo, decisiones de abortos, ni eutanasia, tampoco en ideologías de género, así como no participar en prácticas orientales, tales como yoga, reiki, Nueva Era, etc.
Asimismo, la Fundación promueve el respeto y la defensa de la dignidad de toda vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, conforme a la enseñanza permanente de la Iglesia Católica.
Todo miembro es invitado a vivir bajo la protección de la Santísima Trinidad y de Nuestra Madre María, buscando que cada acción realizada dentro de la Fundación sea un verdadero testimonio de fe, amor y servicio.
Santísima Trinidad Ltda. tendrá como finalidad financiar los gastos operacionales de la Fundación, tales como arriendo, secretaría, servicios administrativos y demás costos necesarios para su funcionamiento.
El 100 % de los recursos recaudados por la Fundación será destinado íntegramente a las obras de caridad que esta desarrolle.
Los cargos de Presidente, Tesorero y Secretario de la Fundación serán ejercidos ad honorem, es decir, sin percibir remuneración alguna.
Actualmente, el Director General de Santísima Trinidad Ltda. es don Conrado Sancy Gómez.